Dodgers 4 – 1 Braves
El beisbol de octubre siempre tiene un guión impredecible, pero si hay un equipo que sabe cómo escribir su propio destino, son los Dodgers de Los Ángeles.
Este miércoles, la novena californiana se erigió como la primera en asegurar su boleto a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, despachando a los Bravos de Atlanta con una victoria de 4-1 en el cuarto juego de la Serie Divisional.
Con este triunfo en calidad de visitantes en el Truist Park, los angelinos liquidaron el compromiso tres juegos a uno, demostrando una profundidad envidiable en su plantilla y un aplomo que los perfila, una vez más, como serios contendientes para alzar el trofeo de la Serie Mundial.
El desarrollo del encuentro fue un auténtico duelo de ajedrez, marcado por un inicio titubeante y un pitcheo abridor que supo fajar en los momentos críticos.
Los Bravos pegaron primero en el episodio inicial cuando el veloz Michael Harris II cruzó el plato gracias a un lanzamiento descontrolado hacia la tierra por parte del abridor Tyler Glasnow.
Sin embargo, la ventaja local fue efímera; en la segunda entrada, un costoso error defensivo del campocorto Mauricio Dubón tras un elevado de rutina permitió que el estelar Shohei Ohtani anotara la carrera del empate desde la antesala. A partir de ahí, Glasnow (quien terminó con labor de 4.2 entradas 1 carrera limpia y 5 ponches) y el abridor de Atlanta, Tyler Mahle (6.1 entradas, 1 carrera limpia y 4 ponches), se enfrascaron en un duelo de ceros.
En la fatídica séptima entrada el desempate llegó con el bat de un héroe que pocos esperaban, el joven jardinero cubano Andy Pages.
Tras haber sido blanco de severas críticas en la serie e incluso recibir la prohibición expresa de su mánager Dave Roberts de utilizar los desafíos del sistema automático de bolas y strikes (ABS) debido a malos juicios previos, Pages respondió con el madero al conectar un dramático y oportuno sencillo con la casa llena que remolcó dos carreras para romper el empate y darle la ventaja definitiva a Los Ángeles.
El veterano Max Muncy se encargó de poner la cereza en el pastel con un cuadrangular solitario en el noveno capítulo para el 4-1 definitivo. El relevo angelino, conformado por Edgardo Henríquez —quien se llevó el triunfo con 1.2 entradas en blanco—, Alex Vesia, Tanner Scott y el cerrador boricua Edwin Díaz, lanzó auténtico fuego para maniatar a la ofensiva de Atlanta y permitió a los Dodgers sentarse a esperar al ganador de la encarnizada serie entre los Cerveceros de Milwaukee y los Padres de San Diego.
Mientras en la Liga Nacional volaba el champán, en el joven circuito la historia fue de un suspenso frustrante para el lado sur de la Ciudad de los Vientos.
White Sox 3 – 9 Guardians
Los Medias Blancas de Chicago llegaron al Guaranteed Rate Field con la escoba preparada, arriba 2-0 en su Serie Divisional contra los Guardianes de Cleveland y a un solo triunfo de barrer y avanzar a la Serie de Campeonato.
La afición estaba lista para una fiesta monumental, pero Cleveland demostró que en los playoffs nadie se rinde fácilmente y apalearon 9-3 a los locales en este tercer juego y asegurando al menos un día más de vida.
La agresividad de los Guardianes, combinada con un colapso inusual del pitcheo y bateo de Chicago, transformó la inminente celebración en una noche de pesadilla para los patipálidos.
El descalabro de los Medias Blancas se cimentó en una histórica sequía ofensiva en la que sus bateadores se tomaron un escandaloso total de 19 ponches.
Aunque Chicago tomó ventaja en la primera entrada con un doblete productor de Kyle Teel, los Guardianes reaccionaron en el tercer rollo; un sencillo de Steven Kwan empató el juego y, momentos después, Jo Adell vació las bases con un triple de tres carreras frente al relevista Hagen Smith.
José Ramírez, la eterna bujía ofensiva de Cleveland, aportó un doblete productor en el quinto y otro triple de dos carreras en el octavo episodio para sentenciar la paliza. Por si fuera poco, el relevista de los Guardianes, Foster Griffin, impuso un récord de franquicia en postemporada al abanicar a siete rivales en apenas dos entradas y dos tercios de relevo dominante.
Ahora, Chicago tendrá que esperar al cuarto juego de la serie para intentar sacudirse los fantasmas y lograr algo que absolutamente nadie de su afición actual ha presenciado en vida.
Y es que, por más increíble que parezca, los Medias Blancas no ganan una serie de playoffs en su propio estadio desde el 14 de octubre de 1906, cuando los míticos Hitless Wonders vencieron a los Cachorros en el sexto juego de la Serie Mundial en el viejo South Side Park.
Incluso su legendario equipo campeón de 2005 se coronó y amarró todas sus series de postemporada jugando en calidad de visitante.
Con el peso de 120 años de historia sobre sus hombros, el equipo saltará de nuevo al diamante este 8 de octubre, sabiendo que tienen la oportunidad dorada de regalarle a su gente el primer festejo en casa de sus vidas, o arriesgarse a un siempre impredecible y peligroso quinto juego de regreso en Cleveland.






